
domingo, 29 de marzo de 2009
Premisa.

viernes, 20 de marzo de 2009
Manos calientes y cabeza vacía... la vida

viernes, 13 de marzo de 2009
Insoportablemente...

sábado, 21 de febrero de 2009
El juego del óbito

lunes, 15 de septiembre de 2008
Bendita expiración. (Agorafobia)
La verdad es que siempre he sido muy asustadizo, sin embargo, me pude ver dotado de un increíble valor para hacer semejante atrocidad. Es cierto, siempre he sido nervioso. Pero el miedo me podía y ayer, finalmente, lo combatí. Por fin lo hice. Ahora descanso…
Me calzo los pies con mis botas. ¡Mierda! Ya se han vuelto a desatar los cordones… Me agacho y lo ato fuerte con la firme esperanza de que jamás volvieran a soltarse. Cojo el chaquetón oscuro de la suerte que me había acompañado todo un lustro de inviernos, el de los botones grandes, y la bufanda de colores fríos que me regaló mi novia hace ya un año. Vaya cara llevo. ¡Y que ojeras! Apenas me reconozco. Intento inútilmente solucionarlo apartando el flequillo de mi cara. Miro el reloj. – ¡Joder! Volvemos a llegar tarde… – Siempre pasa igual. – Cariño, ¿que te queda? ¡Ya es la hora y aun no hemos salido!… ¿Cariño?
... Joder. Ha vuelto a pasar. ¿A quien le hablo? ¿A quien espero? Se me olvidaba que otra vez vuelvo a acudir solo. Volveré a ser el imbécil de turno. – ¡Mirad todos, por allí viene Dani!... Acompañado para no variar. Va, dinos, ¿donde has dejado a Clara esta vez? – Lo detesto. Los detesto. No hay nada que aguante menos que esa horrible situación. Bueno sí. Si hay algo que realmente odio es el insoportable sonido del silencio que en ese mismo instante deambulaba por todas las habitaciones vacías de alegría. Incluyendo donde estoy. Aquí la tristeza se personifica en mi ser. ¿Cuándo uno sabe cuando sobrepasa la línea de la cordura?
El estruendo de mis rodillas contra el suelo hace vibrar las paredes. Permanezco inmóvil, sin pensar palabra. Durante casi una hora entera no moví un solo músculo. ¿Por qué lo hice? ¿Cómo fui capaz? Ya he perdido la cuenta de los días que llevo sin abrir la dichosa puerta. ¿Seis meses? Da igual. Hoy todas las respuestas han invadido mi mente. Hoy es el día. Llegó la hora. Apoyo mi peso sobre la rodilla izquierda, mientras me impulso con la otra hasta ponerme en pie. Camino por el pasillo. Cada paso cuesta más que el anterior. Con los ojos cerrados, me voy impulsando con la ayuda de mis manos sobre las paredes, palpando las pinturas de firma extraña que adornan la oscuridad. Al fin llego a la puerta. La llave sigue ahí, bien encajada en su cerradura – ¿Quién la iba a quitar sino?, –pienso, dejando escapar una sonrisa nerviosa. Despacio. Aproximo mi ojo a la mirilla. Todo como esperaba. El rellano sigue vacío. Mi mano temblorosa alcanza a tientas la llave… Lleno mis pulmones… Una… dos… y tres… ¡Clic! Una primera vuelta… Espiro. ¡Santo cielo! Puedo oír mi corazón como palpita a gran velocidad. Como mi respiración se acelera. El sudor ya moja la puerta y empaña la mirilla. Apenas puedo ver… Aspiro de nuevo… Dos… y tres… Clic, clic. – Bien Dani, bien. Ahora sólo tienes que coger la manivela y abrir… ¡Vamos, tú puedes!, ¡Todo va a ir bien! ¡Vamos, vamos!– Allí estaba ella, mi conciencia. Animándome. Y yo, dejándome animar. Aproveché un chasquido de coraje para abrir los ojos al instante que la puerta y sin tiempo de pensar, de un salto como jamás antes lo había hecho, me coloqué en medio del rellano…
Permanecí inmóvil lo que me pareció una eternidad. De nuevo volvía esa sensación. El miedo brotaba desde la punta de mis pies, subía por la espalda y se convertía en escalofríos a la altura de la nuca. Todos los pelos de mi cuerpo se erizaron al contemplar como, fríamente, una enorme sombra, escalón a escalón se acercaba hacia mí. El miedo cada vez era mayor. El infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte. Ya apenas dejaba escuchar el temblor de mis rodillas. Los ojos, aún en sus orbitas, contemplaban cada detalle, el parpadeo era imposible. El ruido sibilante del aire al entrar por mi boca iba en creciente aumento conforme el miedo pasaba a terror mientras las paredes se aproximaban cada vez más y la sombra restaba peldaños. Cada vez más cerca. Apenas a un metro de mí, extiende su mano hasta tocar mi hombro. Creía que mi corazón iba a estallar.
...Una última bocanada de aire, mayor que las otras, bastó para acabar con todo.
La verdad es que siempre he sido muy asustadizo, sin embargo, me pude ver dotado de un increíble valor para hacer semejante atrocidad. Es cierto, siempre he sido nervioso. Pero el miedo me podía y ayer, finalmente, lo combatí. Por fin lo hice. Ahora descanso… en paz.

XiViRiFlÁuTiC!!
domingo, 31 de agosto de 2008
Requiem de mis días
porque ellos serán consolados.
(Mateo 5.4)
Tras tanta vuelta por mi cabeza, mi corazón deja de latir. Y así te recordaré siempre, como la luz que de tanto brillar, se quedó ciega; como el tren descarrilado, que no logró pasar a su hora exacta por la estación de mis sueños. Vacié las maletas sobre tu cama y me disculpé por no marchar.
Ahora huyo de mi réquiem a la ciudad de calles estrechas y parques sin muralla, de remolinos que levantan los árboles que lloran savia, y dan frutos con las lágrimas de sus recuerdos.
Por mis propios méritos, he podido comprobar, que dentro de tu espacio no hay barrotes; pero la libertad no es un requisito previo, indispensable, si quiero entrar. Contamos emociones, despilfarramos sentimientos, blasfemamos los olores, repetimos los sabores.
Dibujo en la arena un círculo… salir de él, soportar… y seguir caminando se me hace imposible. El miedo es el denominador común de nuestras vidas... Ya comienza la melodía.
Las entrelíneas aplauden momentos tristes. Los párpados se acostumbran a la brisa suave de poniente y a las palabras sin voces.

XiViRiFlÁuTiC!!
viernes, 29 de agosto de 2008
Colores y Dolores.
Buscamos solución en los grises, en las ausencias… de color, “las ausencias se visten de agravios”, me dicen. Se me va la vista en cada silencio inexplicable. Ahora recapacito. Dichosos aguijones de avispa cargados de veneno capaces de remover cualquier misterio.
Tuvimos de todo. Agua y niebla, y también fuego, pero de eso más bien poco. Tuvimos el placer de conocer el olor de miradas cómplices. Y sin embargo, sin embargo, desde tu orilla infranqueable, mirando al mar, se nos escapó la vida.
Y tuvimos nieve, y viento, mucho viento e insomnios compartidos consolados con besos…
Pero el dolor… ¡Ay Dolores! ¡Por qué te tuve que conocer! Si con el monólogo me bastaba, por qué lo empeñé por una distancia extraordinaria transformada en miedo y cosecha sin más fruto que alguna que otra lágrima guardada hasta entonces en el bolsillo del interior de mi chaqueta custodiada por millones de mariposas… y todo equilibrio entre el dolor y mis mariposas fue nulo, pues jamás logré acariciar esos colores… continuaron batiendo sus alas sobre los dolores.
Y los silencios, ¡ay esos silencios! Que han sido cómplices del temor de cada promesa…
Ya no existe el equilibrio en la conjugación de mi futuro imperfecto.

miércoles, 25 de junio de 2008
Abstinencia...

Quedo dormido en tu profundo sueño y despierto con los puños cerrados. Mi corazón en uno de ellos. Despierto con ganas de revindicar, no amor, ni dolor, sino la nostalgia que me invade. La misma que me llena de vacíos y me impide saber qué me falta.
Y no quiero caer en el olvido, no quiero desaparecer del mapa que guardas en tu bolsillo, ni quiero marchitarme en el anhelo… Lucharé por lo que quiero... He de romper con todo y buscar de nuevo toda la verdad por unas manos que no serán las nuestras, que no serán las mismas, pues serán otras las manos que te den calor...
sábado, 21 de junio de 2008
Carta a remitente...
El tiempo nos transforma, la gente aparece… y otras se van, como tú. Y sin embargo quedan… a veces esperanzas… de sentirte, de volverte a mirar, de volver a escuchar tu voz, de ser feliz.
viernes, 20 de junio de 2008
Vacíos...
sábado, 7 de junio de 2008
Sueño de una noche de verano...

XiViRiFlÁuTiC!!
viernes, 6 de junio de 2008
Preso de un recuerdo...

Las tardes de domingo, en invierno son más largas y frías. Un silencio que duele como un puñal, se hunde profundo convirtiéndose en grito. Más que un grito, un aullido roto de quien cae malherido. Y muerdo mis manos hasta hacerlas sangrar, amordazo tu nombre que fue tan mio...
En estas noches, las mas largas que he vivido, sólo siento tu ausencia... un castigo.
Eterno invierno... silencioso... no estoy contigo.
jueves, 5 de junio de 2008
Camino descalzo...

No se complace por nada que le hago, y si lo hace, no lo cuenta. Pasa de mí. No me quiere. Tampoco me odia. Simplemente le soy indiferente.
Veo mi vida tras un cristal, a través del cual todo es color, figuras y movimiento que se reparten por el todo de un pequeño espacio. A este lado todo es inmenso. Monótono. Oscuro. Siniestro. Sólo me encuentro yo, empañando el dichoso cristal que me separa de mi propia realidad. Golpeo con todas mis fuerzas, permitiendo que la ira mueva las cuerdas de mi cuerpo. Quiero salir. Rescatar mis pies del fango del agobio y del sinsentido que me impide escapar.
En el lado oscuro de la luna, en el ocaso de los sueños jamás cumplidos, en la espesa llanura de mentiras… En el bosque donde habita el miedo, no hay flores… ni acertijos… Solo impotencia… Una llaga egoísta que daña y martiriza… me nubla y me pierde. En el denso bosque de mentiras de nada sirven las brújulas. Allí todo lo perdido está por encontrar. No habitan duendes, ni hadas… sólo miedo y falsedad que discurre entre las hojas de los inmensos y desnudos árboles. También una soledad tal que llega al hastío…
Al borde del precipicio de la desesperación donde la inestabilidad de algo que solo existía en mi mente me empuja con maldad al abismo de la tristeza, me consumo lentamente entre los dulces recuerdos y el mísero sentimiento de culpabilidad de haber empezado algo, algo que ahora me destroza el alma…

lunes, 2 de junio de 2008
Desgarradora certeza...

A veces uno puede entregar, o mejor dicho creer en ciertas ilusiones que no desea entregar o quizás prefiere no alimentar. Cree en lo que le cuenta su pecho, siempre tan sincero. Suspira por los latidos lejanos de un corazón, ausente, que sueña con absolutamente todos los besos de amor verdadero que no va a recibir y anhela el dulce aroma de un abrazo, gusta de poder parar el tiempo en algunos momentos y sufre apasionadamente cuando se siente ignorado.
Desgarradora certeza que atormenta cada minuto vivido de un hombre enamorado.
domingo, 1 de junio de 2008
Préstame un bocado...

miércoles, 14 de mayo de 2008
''Carta de fin de un amor e inicio de una amistad''
…por ti.
Llevo días en que estoy muy raro. Como si algo quisiese escapar de mi interior y gritar diciendo muchas cosas bonitas. Pero no salen. Se esconden en mi tripa y me hacen sufrir. Estas palabras y pensamientos no se esconden solos. Los escondo yo. Por miedo. Podrían ser palabras muy bellas cuando salgan pero quizás transformarse en dolorosas tras escuchar su respuesta, respuesta que quizás ya conozca y es lo que me hace esconder todo. Meses llevo escribiendo a todas horas…escribiendo en vano… cosas bonitas que me acercaban pasivamente a ti…me sentía bien escribiendo esas cosas, soñando despierto, creyendo que quizás algún día todo aquello que escribía se hiciese realidad…como si fuese un sueño… Miedo, desesperación, falsas esperanzas… tristeza he obtenido tras conocer lo que piensas de tu boca. Que me quieres…pero a tu manera… yo también te quiero pero a la mía. Quizás te quiero demasiado… échame la culpa… no supe cuando parar… me deje llevar por un sueño… Dejé de ver que era tu amigo, dejé de ver que siempre iba a ser tu amigo. Y me empeñe en pensar que podía ser algo más… Lo siento.
Será difícil cambiar el “chip”, ojalá me cueste poco. Cuando estás cerca, cuando no, cuando me miras, cuando no ves, cuando escuchas, cuando oyes, cuando te tapas los oídos para no oír aquello que no quieres. Cuando dices que me quieres, cuando me odias sin decírmelo, cuando me besas, cuando te echo en falta… No puedo dejar de pensar en ti.
Me gustaría decirte algún día te quiero de verdad. Y que si hay algo que quiero en mi vida es pasarla junto a ti.
¿Sabes lo que más me gusta de ti? Tu libertad, tu forma de ver la vida, tu manera de vivir los momentos… Adoro tus besos… tus ojos… tengo miedo a que ahora que sabes todo esto, esos ojos dejen de mirarme como antes … espero que no me mires como un bicho raro que escribe cursiladas… solo escribo lo que pienso. Jamás borro una frase
Injusta es la palabra que utilizo ahora para describirte…la misma que utilizo para describir mi vida. Injusta. Quien menos se lo curra es quien finalmente se lleva el tesoro. Es ley de vida. Pero no es mi ley. Cada fracaso supone un capítulo más en la historia de mi vida y a la vez una lección que me ayuda a crecer… a madurar… a darme cuenta de que los sueños, sueños son… No me dejo desanimar por los fracasos. Aprendo de ellos, y sigo adelante.
Intentare cambiar, sera difícil… pero lo intentaré…
matias moreno aroca




